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La Unión Europea y el Turismo
- Situación actual del Turismo en
la UE
- Turismo sostenible en la UE
- Estadísticas Según
el PICTE
(Plan Integral de Calidad del Turismo Español 2000-2006), en la Unión
Europea, la política turística ocupa una posición compleja, puesto
que si bien las actuaciones que se llevan a cabo en este campo tienen
un alcance muy limitado, sin embargo, dado el carácter multidisciplinar
del turismo, se deciden en el ámbito comunitario multitud de cuestiones
de enorme interés para el desenvolvimiento del sector.
Al no existir una política turística comunitaria, las acciones que
la Comunidad emprende en este ámbito dependen de la competencia genérica
que el
artículo
3 del Tratado Constitutivo de la Comunidad Europea
le atribuye con objeto de alcanzar sus fines, entre los que están
la promoción del desarrollo económico, del crecimiento sostenible,
de un alto nivel de empleo, de la cohesión económica y social y de
la solidaridad entre los Estados miembros.
Ahora bien, esta competencia genérica no está acompañada de poderes
concretos de actuación. Por consiguiente, para que sea posible acometer
acciones o adoptar decisiones, el Artículo 235 exige una doble condición:
la unanimidad y el respeto del principio de subsidiariedad.
Aunque como ya se ha dicho, en la Unión no existe una política concreta
sobre este ámbito, el sector turístico representa una gran importancia
a escala internacional ya que en Europa se concentra aproximadamente
un 40% de las llegadas internacionales de turistas.
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Europa, en materia de turismo, ocupa una posición privilegiada que
la sitúa a la cabeza a escala mundial. En este contexto europeo, España
se ha convertido en uno de los principales países receptores de turismo,
situándose en el segundo puesto dentro de la Unión Europea,
por detrás de Francia y en el tercer lugar en el ranking mundial por
detrás de Estados Unidos y Francia.
Debido a los últimos acontecimientos mundiales (atentados terroristas,
epidemias, conflictos bélicos), el sector turístico al igual que otros
sectores, se verá afectado, por lo que es posible que no se alcancen
las previsiones pronosticadas.
Fuente: Rodríguez
Alter, Carmen: Turismo. Tecla, 15 de febrero de 2002. Consejería de
Educación en Reino Unido e Irlanda Situación
actual del turismo en la Unión Europea
En las últimas dos décadas, la actividad turística
en el conjunto de países de la Unión Europea se ha incrementado de
manera significativa. Mientras que el incremento en el número de plazas
hoteleras y el número de estancias ha crecido progresivamente, el
aumento de población lo ha hecho de forma mucho más moderada. Baste
decir que el crecimiento medio en la capacidad hotelera fue del 28%
entre 1980 y 2000, y que el número de pernoctas fuera del hogar ascendió
en un 64%, excluyendo el Reino Unido. En el periodo comprendido entre
1995 y 2000, se produjo una sensible aceleración en este proceso,
especialmente en países como Alemania.
La salud general del turismo en la Unión no parece haberse resentido
tras la crisis provocada por los atentados de Nueva York en septiembre
de 2001. Las buenas expectativas creadas en 2000 se mantuvieron en
2001, que fue un año de estabilización para el sector.
Infraestructura básica
Entre 1999 y 2000, el número de plazas hoteleras aumentó significativamente
en casi todos los países de la Unión, a excepción del brusco descenso
de Francia, y de leves bajadas en Reino Unido, Bélgica y Luxemburgo.
En el año 2000, España era el tercer país en importancia por
número total de plazas, solo superada por Alemania e Italia. No obstante,
contemplando otras formas de alojamiento, como campings, apartamentos
y similares, existen diferencias estructurales importantes, dependiendo
de cada país. Así, el número de plazas de acampada en Francia es,
con gran diferencia, mucho mayor que el de otros países receptores
de turismo, como es el caso de Italia o España, o, más acusadamente,
de Grecia.
Ocupación
Los niveles de ocupación hotelera describen una curva similar en todos
los países de la Unión, cuyos máximos se sitúan en los meses de verano,
especialmente julio y agosto. Tan solo Austria, que posee una importante
afluencia de turistas de invierno, tiene dos picos en su ocupación
de plazas hoteleras, siendo el mayor el de febrero que el de los meses
estivales.
Los mayores índices de ocupación (es decir, número de plazas ocupadas
con relación al total) se dan en Grecia, país que recibe un elevado
número de visitas pero que no cuenta con infraestructura suficiente
capaz de hacer frente a la posible demanda de turismo. Resultan más
significativos los resultados medios, que sitúan a Francia y España
como principales países receptores, con medias anuales cercanas al
60% de ocupación. Asimismo, son los países que presentan picos de
ocupación más amplios, comenzando en febrero o marzo y alcanzando
hasta noviembre.
Haga clic aquí
para consultar gráfica sobre evolución de la ocupación en 2000
Un aspecto muy relevante en cuanto que afecta al equilibrio ecológico
de las regiones, es el nivel de ocupación de las zonas de mayor demanda
turística de cada país. Las regiones más densas de Europa son: Islas
Baleares (España), con 55,2 plazas por habitante y 87,1 pernoctaciones
por habitante; Noto Argayo (Grecia), con 56,4 y 64,1 respectivamente;
Tiro (Austria), 39,8 y 45,5; Algarbe (Portugal), 33,4 y 43,1.
Para consultar cifras detalladas por cada país, haga clic aquí.
Hans-Werner Schmidt. Tourism
and environment. Statistics in Focus (2002)
Hans-Werner Schmidt. Stability
or tourism flows in the European Union. Statistics
in Focus (2002)
Turismo
sostenible en la Unión Europea Al
hablar de turismo, el principal factor que influye en el medio ambiente
viene dado por la densidad. De esta manera, el primer indicador que
habrá que evaluar será el formado por la cantidad de turistas por
kilómetro cuadrado que afluyen a una región o país, y la oferta de
infraestructuras turísticas de que dispone. Ambos aspectos, oferta
y demanda, resultan indispensables para comprender posteriores análisis.
Si se plantea el análisis a escala nacional, no se obtienen resultados
demasiados esclarecedores. Los principales receptores de turismo en
la Unión Europea, Francia y España, no disponen de ratios elevados
de plazas hoteleras por persona y kilómetro cuadrado, donde países
centroeuropeos como Holanda, Bélgica o Luxemburgo alcanzan cifras
muy superiores. Hay que tener en cuenta, como ya se señaló anteriormente,
que el fenómeno turístico se concentra en determinadas zonas o regiones,
y que es esa alta concentración la que produce riesgos y peligros
para el medio ambiente.
Resulta difícil evaluar el impacto ambiental originado por las actividades
turísticas. Dos de los indicadores utilizados como referencia son
el consumo de energía eléctrica y el de agua.
Como muestra el informe de Schmidt
(2002), se ha encontrado cierta relación
entre el incremento del turismo y el mayor consumo de electricidad,
aunque esto no se puede extrapolar con seguridad ya que ciertas comparativas
no ofrecen resultados significativos. Es el caso de las regiones alemanas
de Bremen (de escasa afluencia) y Bayern (zona que acoge muchos más
turistas), donde los niveles de consumo por habitantes son similares.
No obstante, la tendencia general es un ligero aumento del consumo,
con la excepción de Grecia, donde la diferencia entre regiones puede
llegar al 300%.
En cualquier caso la cuantificación de la relación entre turismo y
el consumo eléctrico es compleja, debido a que sería necesario desglosar
el consumo en el sector servicios para definir qué parte de esa energía
está dedicada a atender las necesidades turísticas.
El segundo factor de análisis, el consumo de agua, presenta un problema
similar; en el caso del informe ya reseñado, se tiene en cuenta el
volumen de agua tratado en cada municipio, de manera que el análisis
de los datos queda contaminado por la aportación del consumo de agua
en industrias. Teniendo en cuenta este importante sesgo, los resultados
encontrados son similares a los referentes a la electricidad; los
aumentos en el consumo de agua son generalizados, pero no siempre
se producen.
Otros datos de interés, como la polución del aire por gases (monóxido
y dióxido de carbono, compuestos nitrogenados, etc.), son todavía
más difíciles de analizar, por cuanto son emitidos por fuentes muy
variadas y que pueden no guardar una estricta relación con el turismo.
Hans-Werner Schmidt. Tourism
and environment. Statistics in Focus (2002)
Estadísticas
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