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Octubre 2004
 
 
 
Especial Petróleo
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CRISIS DEL PETRÓLEO. IMPACTO SOBRE LA ECONOMÍA.

La actual crisis del petróleo

Los efectos de las continuas subidas del precio del petróleo sobre la economía han sido tratados por diversos expertos tanto a nivel nacional como internacional. Aquí vamos a tratar de ofrecer una síntesis de las teorías que éstos han ofrecido en distintos medios.

En mayo de 2004, la Agencia Internacional de la Energía (IEA) publicó un informe en el que se señala que los países miembros de la OCDE importaron, en el 2003, más de la mitad de sus necesidades petrolíferas. Este informe analiza, por zonas, los posibles efectos de la crisis del petróleo sobre sus economías:

  • Unión Europea: los países pertenecientes a la Unión Europea son los más dependientes de la importación de crudo, con lo que las consecuencias de una crisis del sector serán bastante notables.
  • Estados Unidos: el que menos la sufrirá será Estados Unidos porque tiene una capacidad productiva nacional superior a sus necesidades.
  • Países en vías de desarrollo: en estos países será donde más se harían notar, ya que son los más dependientes de la importación del petróleo.

En este mismo informe se señala que los efectos que puedan tener los distintos incrementos del precio del petróleo sobre la economía nacional depende, principalmente, del grado de participación que la importación de petróleo tenga en el Producto Interior Bruto (PIB) de cada país.

Principales efectos derivados del actual precio del petróleo

Un aumento del precio del petróleo provoca, como primer efecto inmediato, una subida de la inflación ya que se incrementan los costes en, prácticamente, todos los sectores. El petróleo más caro, implica carburantes (calefacción, transportes, etc.) también más caros, lo que aumenta el precio en los transportes tanto públicos como privados. Este incremento de costes desencadena una crisis en las industrias productivas que generalmente se traduce en un aumento de la tasa de desempleo. Las políticas económicas y energéticas han de responder a esta situación, no pueden eliminarla, pero pueden minimizar el impacto. La aplicación de políticas expansivas o políticas restrictivas para hacer frente a una situación de inestabilidad económica puede tener efectos positivos a corto plazo, pero negativos a largo plazo. En general, la magnitud de esta situación es incierta.

La IEA ha publicado en este mismo informe una simulación para tratar de prever esta situación. Se calcula que cada 10 dólares de subida por barril de petróleo Brent, el crecimiento medio de los países de la OCDE se vería reducido en un 0,4 % en 2004 y en 2005, la inflación subiría medio punto en 2004 y 0,6 en 2005. El incremento sobre la tasa de desempleo sería para ambos años de un 0,1 %. Así pues, las consecuencias más significativas estarían en la inflación; no obstante, las rigideces del mercado laboral pueden aumentar significativamente el impacto de los precios sobre la tasa de desempleo. Esta simulación concluye que los efectos del incremento del precio del petróleo son negativos en la economía global tanto para los países pertenecientes a la OCDE como para los que no pertenecen.

Según estimaciones de la Unión Europea, si se produce un incremento sostenido en el tiempo (inflación) de diez dólares del precio del petróleo, se produciría una disminución del PIB de medio punto.

El incremento de los precios del petróleo provoca, como se ha señalado, un aumento en el índice de precios al consumo (IPC), lo que puede provocar una reacción por parte de los bancos centrales de los países desarrollados de elevación del tipo de interés, generándose así otro freno al crecimiento económico. El precio de la cesta de la compra es muy sensible a estas variaciones, ya que, como se ha visto, el petróleo se utiliza en el sector agrícola (fertilizantes, pesticidas, plásticos), en la industria textil y del calzado (fibras sintéticas), y en todos los productos de alimentación, droguería, etc. cuyos embalajes de plástico proceden del petróleo.

Ya en noviembre del 2002 se publicó en la Revista.consumer.com un informe sobre esta materia en el que se señala la urgencia de buscar energías alternativas (como los biocarburantes, el hidrógeno, etc.) más rentables y limpias, energías cuya producción esté disponible para todos los países. Actualmente, la producción de estas energías resulta demasiado cara como para poder suponer una alternativa real al petróleo, pero se sigue investigando en esta línea.

La OPEP

El papel de la OPEP en esta situación es complejo. La OPEP establece el volumen de producción de petróleo, y cuanto menor sea éste, mayor es su precio. Así, el precio del crudo depende en gran medida de la cantidad de barriles que estos países decidan comercializar. Un aumento del precio del petróleo beneficia a corto plazo a los países de la OPEP, pero a largo plazo puede resultarles más perjudicial que beneficiosa, ya que fomenta el interés por la investigación en energías y materiales alternativos. Y esto haría descender los precios nuevamente.

Permanencia de la situación

Según un comunicado del 27 de agosto de 2004 del Ministro de Economía y Hacienda, Pedro Solbes, el efecto que esta situación puede tener sobre nuestra economía va a ser limitado debido a que en el actual precio del petróleo hay un importante componente coyuntural (los problemas con Yukos, la incertidumbre venezolana, la Guerra de Irak, y una subestimación de la demanda china de crudo). El Ministro se remite a un informe de la Agencia Internacional de la Energía en el que se aventura que el precio del petróleo volverá a descender de los 43 $ hasta los 33 $, una vez que desaparezcan estos factores coyunturales. El efecto sobre el crecimiento lo estiman en un descenso de 0,2 %, y, sobre la inflación, un aumento del 0,1 %.

Por otro lado, hay una importante cantidad de expertos que aseguran que este nivel de precios se mantendrá en un futuro. En un artículo publicado por el New York Times, el economista Paul Krugman afirma que no está en nuestras manos solucionar ese problema, es más, que los precios seguirán al alza. Así, las distintas economías nacionales sólo podrían adaptarse a la nueva situación. De la misma manera, Rodrigo Rato, presidente del Fondo Monetario Internacional, aseguró en una reunión del Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) que la situación va a ser estable, y que lo que habría que hacer es adaptar el consumo energético (reducirlo) a la nueva situación del mercado.

Así las cosas, el futuro sigue siendo incierto y nadie puede asegurar cuál va a ser el efecto real que podrá tener esta situación en la economía, tanto nacional como mundial.

Fuentes:

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