| Diciembre 2004 | ||

Hace 50 años se introdujo la obesidad dentro de la clasificación internacional de enfermedades y actualmente puede ser considerada una epidemia universal ya que si en 1995 había 200 millones de adultos obesos en el mundo y otros 18 millones de niños menores de 5 años con sobrepeso, actualmente se estima que unos 300 millones de personas en el mundo son obesas, constituyendo la obesidad un importante problema médico y de salud pública. Contrariamente a lo que pudiera pensarse, la epidemia de la obesidad no está restringida a las sociedades industrializadas, pues en los países en desarrollo se estima que 115 millones de personas sufren problemas relacionados con la obesidad y a menudo su aumento es más rápido en estos países que en los países desarrollados. Es una situación compleja con repercusiones psicológicas y sociales graves y que afecta a todas las edades y grupos socioeconómicos.
El crecimiento epidémico de la obesidad
Se ha producido un incremento en la prevalencia de la obesidad en los últimos años y por consiguiente de la morbimortalidad y de las enfermedades asociadas (diabetes mellitus, enfermedades cardiacas, algunos tumores y problemas respiratorios como la apnea del sueño). En su Informe sobre la Salud en el Mundo 2002, la Organización Mundial de la Salud (OMS) clasificaba a la obesidad entre los 10 riesgos principales para la salud.
La obesidad origina y exacerba un importante número de problemas de salud y estudios epidemiológicos demuestran una correlación positiva entre la obesidad y la mortalidad. Por otra parte, la obesidad conlleva rechazo social y laboral, lo cual provoca desde la infancia una considerable pérdida de autoestima y un número importante de situaciones conflictivas que pueden desembocar en el fracaso escolar.
La contribución de la obesidad a la aparición de enfermedades crónicas, y por consiguiente, su impacto en la mortalidad prematura, en la discapacidad y en el deterioro de la calidad de vida, junto con los gastos sanitarios que origina y las importantes dimensiones que está adquiriendo en las sociedades desarrolladas desde la edad infantil y juvenil, ha dado lugar a un importante problema de salud pública, que en la actualidad se considera de magnitud epidémica incluso en países en desarrollo.
La obesidad ha pasado de ser un trastorno metabólico a constituir un problema serio de salud en muchos de los países desarrollados por su incidencia y por el importante gasto sanitario que origina. En nuestro país, se estima que alrededor del 13% de la población general entre los 25 y 60 años es obesa (algo más de 2 millones de personas) y el gasto sanitario que origina representa el 6,9% del gasto sanitario total.
Las previsiones de futuro, si no se pone remedio, pueden ser muy preocupantes, ya que la OMS de la extrapolación de los datos existentes, sugiere que para el año 2025 los niveles de obesidad podrían ser del 45-50% en Estados Unidos, entre el 30-40% en Australia, Inglaterra y en la isla Mauricio y por encima del 20% en Brasil y para el año 2030 la mitad de la población europea podría estar afectada por la obesidad.
En España, según los autores del "Libro blanco sobre costes sociales y económicos de la obesidad y sus patologías asociadas", en el año 2005 la población con grado I de obesidad se situará entre el 20-25% y por encima de un IMC de 30 se encontrarán entre el 14-19% de la población.
Prevalencia prevista de obesidad en adultos para el año 2025