El
modelo energético actual está basado en los combustibles fósiles. Dentro
de estos, el gas natural ocupa un lugar privilegiado. Junto con el petróleo
y el carbón, proporciona la mayor parte de la energía que mueve la moderna
sociedad industrial, suponiendo la quinta parte del consumo total de energía
en todo el mundo.
La composición química del gas natural es la razón de su amplia aceptación como el más limpio de los combustibles fósiles. El gas natural, como cualquier otro combustible, a excepción del hidrógeno puro, produce dióxido de carbono. Sin embargo, debido a la alta proporción de hidrógeno-carbono de sus moléculas, sus emisiones son un 40-50% menores de las del carbón y un 25-30% menores de las del fuel-oil por unidad de energía producida.

Fuente: Ministerio de Industria, Turismo y Comercio
Gracias a sus ventajas económicas y ecológicas, el gas natural resulta cada día más atractivo para muchos países. Las características de este producto, como por ejemplo su reducido intervalo de combustión, hacen de esta fuente de energía una de las más seguras del momento. Por su rendimiento y baja emisión de contaminantes, el gas natural es especialmente apropiado para la generación de electricidad y cogeneración, uso de calderas y hornos industriales, automoción, climatización y otros usos en los sectores comercial y doméstico.
Se trata de un recurso limitado en muchas áreas geográficas como Europa occidental. Actualmente, la capacidad de importación en la Unión Europea es suficientemente amplia para cubrir la demanda.
Fuentes:
Información
sobre el gas natural. Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo
Gas
natural. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio