El gas natural representa casi la cuarta parte del consumo total de energía en el mundo, con valores similares al consumo de energía procedente del carbón y sólo por detrás del petróleo. El gas natural supera ampliamente otras fuentes primarias de energía tales como la energía eléctrica de origen hidráulico y la nuclear. Casi una tercera parte del consumo mundial corresponde a EE.UU. En este país el gas natural representa un 25% de la energía consumida y su proporción está creciendo rápidamente.

Fuente: CEDIGAZ (2004)
Las reservas mundiales de gas natural, aunque limitadas, son abundantes. Las estimaciones de su dimensión continúan progresando a medida que se van descubriendo nuevas técnicas de explotación, exploración y extracción.

Fuente: Asociación Española del Gas (SEDIGAS)
La cantidad probada de gas natural se acerca a 179 billones de m3, que
permite abastecer al mundo (con un consumo como el de 2005) durante más
de 63 años.
Las mayores yacimientos se encuentran en el Oriente Medio con el 40% y
en la antigua Unión Soviética con el 35%, suponiendo la suma de ambos
aproximadamente las tres cuartas partes de las reservas mundiales de gas
natural.

Fuente: Asociación Española del Gas (SEDIGAS)
Los datos de avance de las estadísticas que elabora CEDIGAZ, registraron un aumento del consumo de gas natural a nivel global del 2,9% el pasado año 2004 respecto a 2003.

Fuente: CEDIGAZ
La Unión Europea,
como conjunto, no dispone de los recursos necesarios para cubrir sus necesidades
domésticas de energía. Por tanto, estamos obligados a importar combustibles
fósiles y adoptar una serie de acuerdos con socios estratégicos, como
Rusia, el principal abastecedor de gas natural, y así asegurar nuestros
requerimientos energéticos.
Los apagones experimentados en el verano de 2003 demostraron claramente
la necesidad de interconexiones eléctricas y una mejor coordinación entre
operadores. La liberalización del mercado del gas y la electricidad debería
ir acompañada de la creación de un marco comunitario de observación que
asegure la competencia justa, el uso óptimo de las redes y el desarrollo
adecuado de las mismas para optimizar la circulación de electricidad por
toda la Unión Europea.
En abril de 2004, la UE adoptó una directiva sobre requerimientos mínimos
de los Estados Miembros en cuanto al gas natural. Esta directiva introduce
por primera vez la idea de gestión conjunta respecto al suministro de
este combustible a nivel europeo y establece un grupo de coordinación
tal y como el ya existente relativo al petróleo.
La crisis del gas
ruso-ucraniana acontecida en enero de 2006 evidenció lo vulnerable
que es la Unión Europea a los cortes de suministro de gas. Esta situación
ha constituido un aviso para los Estados miembros de la UE y por tanto
se ve necesario crear un mecanismo eficaz que asegure el suministro de
energía a medio y largo plazo a todo el continente europeo.
Fuentes:
Asociación
Española del Gas (SEDIGAS)
Libro
Verde: Hacia una estrategia europea de seguridad del abastecimiento energético