El gas natural se caracteriza por ser una energía versátil, que se puede
emplear en ámbitos muy diversos tanto en el hogar como en el comercio
y la industria. La producción de calefacción y la generación de electricidad
son tradicionalmente sus principales usos. En el hogar, el gas natural
calienta con rapidez, no necesita almacenaje previo y es el combustible
fósil disponible que menos contamina actualmente. El comercio y la industria
se benefician con la calidad de la llama del gas natural, una llama regular
y sin impurezas. En el futuro, la problemática de la protección del medio
ambiente podría conducir a una mayor utilización de este tipo de combustible
en el sector transporte.
El proceso de localización de depósitos de gas natural y petróleo ha variado de forma drástica a lo largo de los últimos quince años con el advenimiento de una tecnología cada vez más avanzada. En los albores de la era industrial, el único método para encontrar depósitos de gas natural y petróleo era buscar en la superficie evidencias de estas formaciones subterráneas. Este procedimiento implicaba rastrear la tierra en busca de escapes de gas o petróleo. Sin embargo, a causa de la baja proporción de este tipo de depósitos con filtraciones a la superficie, resultaba bastante ineficiente y dificultoso. Debido a la amplia demanda de combustibles fósiles se hizo necesario la disposición de otra serie de métodos más precisos y efectivos.
La principal innovación tecnológica en cuanto a la prospección ha sido aportada por la sismología. Esta ciencia, que estudia los movimientos de ondas sísmicas, permite el análisis de las capas inferiores de la corteza terrestre sin necesidad de perforaciones.
En 1855, Luigi Palmieri desarrolló el primer sismógrafo, un instrumento usado para detectar y registrar los terremotos. Este dispositivo era capaz de recopilar y registrar las vibraciones de la tierra que se produce durante el terremoto. Sin embargo, no fue hasta 1921 cuando esta tecnología fue usada para localizar formaciones subterráneas de gas y petróleo.
Gracias al estudio de las vibraciones en la corteza, los geólogos pueden determinar el tipo de roca presente en el subsuelo y la profundidad a la que esta se encuentra. Las últimas técnicas de cálculo han aumentado el valor de los datos sísmicos permitiendo al geólogo crear mapas tridimensionales que representan las distintas capas de roca presentes en el subsuelo.
Los geólogos pueden también medir las características magnéticas de las rocas con la ayuda de magnetómetros, dispositivos de tecnología cada vez más avanzada que pueden ser integrados en helicópteros, aviones y satélites. Así, en 1981 la NASA lanzó un satélite equipado con tecnología de exploración magnetométrica capaz de obtener medidas magnéticas a escala continental. Este satélite, llamado Magsat, permite el estudio de rocas subterráneas y del manto terrestre. Asimismo, suministra pistas acerca de los movimientos tectónicos de placas y permite la localización de depósitos de petróleo, gas natural y otros minerales valiosos.
Además de emplear las variaciones del campo terrestre, los geofísicos pueden también medir y registrar las diferencias en el campo gravitacional para ayudarnos a comprender mejor la composición del interior de la tierra e incluso discernir si un determinado terreno tiene la capacidad de contener hidrocarburos como es el caso del gas natural.
Una vez que se ha localizado el supuesto depósito de gas natural por parte del equipo de exploración compuesto generalmente por geólogos y geofísicos, llega el momento de la perforación.
El sitio adecuado de operación depende de una amplia variedad de factores, incluyendo la naturaleza del terreno así como las características de su superficie y la profundidad y el tamaño del depósito.
Las innovaciones en las técnicas de perforación han permitido obtener mayor información acerca de los pozos, excavar más hondo y reducir los costos. Una perforación subterránea a mayor profundidad permite el acceso a reservas de gas natural que no podían ser alcanzadas anteriormente. Los avances tecnológicos en este ámbito abarcan la mejora de los sistemas de medida durante la perforación, la automatización de las plataformas y la perforación horizontal.
Posteriormente a la perforación y tras verificar
la presencia de una cantidad de gas natural viable comercialmente, la
siguiente etapa consiste en la evacuación del mismo y el procesado para
su transporte.
El gas natural no es exactamente igual que aquel que va a través de los
gaseoductos y que recibimos en nuestras casas y negocios. Este último
está compuesto casi exclusivamente por metano, sin embargo, en su estado
primitivo está asociado con una gran variedad de compuestos como agua
y petróleo que son necesarios eliminar.
El traslado eficiente y efectivo del gas natural
desde regiones productoras a consumidoras requiere de un sistema elaborado
y extenso de transporte. Éste consiste en una red compleja de tuberías
(gaseoductos
o gasoductos) donde se realizan continuas mejoras en materia de capacidad,
seguridad, eficacia y rentabilidad a fin de disminuir los costos de transporte,
ya que éstos representan una importante proporción en el precio final
del gas.
Se utilizan los sistemas de control y de captación de datos (SCADA) con
el propósito de conservar informaciones precisas y continuas sobre los
gasoductos. Se trata de sistemas informáticos asociados a una transmisión
por satélite o por teléfono que permiten la obtención de información de
las diferentes secciones del gasoducto, así como el control del flujo
del gas. Los productores pueden de igual manera acceder a una parte de
esta información. Las empresas gasistas pueden emplear dispositivos inteligentes
de inspección robotizados para examinar el interior de los gasoductos,
medir el diámetro interior y limpiar los residuos.
La etapa última en cuanto al suministro de gas
natural a los usuarios finales la constituye la distribución. Mientras
que existen grandes clientes que lo reciben directamente a través de tuberías
de alta capacidad, la mayoría de los usuarios requieren para ello de una
compañía local de distribución.
La investigación y el desarrollo en lo que concierne al reparto de gas
natural pretende, por un lado, la aparición de nuevas aplicaciones como
la chimenea de gas y los sistemas de enfriamiento y, por otro, el desarrollo
de nuevas tecnologías cuyo propósito es la reducción de los costos y la
mejora de la eficiencia. Algunas de las tecnologías que pueden ser citadas
como ejemplo son las tuberías de distribución flexible, las canalizaciones
de distribución de plástico, los contadores de lectura electrónica, los
sistemas de cartografía informática o las nuevas tecnologías de formación
de zanjas.
Los distribuidores de gas necesitan controlar el nivel de gas que circula
en los gasoductos por medio de técnicas informáticas como son la regulación
de válvulas vía telemetría por satélite o del sistema SCADA (control y
captación de datos).
Fuentes:
Información
sobre el gas natural. Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo
Gas
natural. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio