El gas natural
está presente en yacimientos aislados y, en ocasiones, junto al petróleo.
Contiene una mezcla de hidrocarburos volátiles de bajo peso molecular
(hasta ocho átomos de carbono) y, en líneas generales tiene la siguiente
composición: metano (80%), etano (13%) propano (3%), butano (1%), alcanos
C5 a C8 (0,5%), además de nitrógeno (2,5%), dióxido de carbono, helio
e hidrógeno. De esta mezcla de gases se suelen separar, por licuación,
los hidrocarburos de tres o más carbonos, que son envasados a presión
y empleados como combustible, como el propano o el butano.
La fracción gaseosa del metano y el etano es distribuida a través de gasoductos, lo que se conoce en la práctica como gas natural, utilizado, por ejemplo, en las calefacciones. Por razones de seguridad, se le añade mercaptan, un agente químico que le da un olor a huevo podrido, con el propósito de detectar una posible fuga de gas.
Como apuntábamos, el componente principal del gas natural es el metano el cual posee una estructura de hidrocarburo simple, compuesto por un átomo de carbono y cuatro átomos de hidrógeno (CH4). El gas natural no es ni corrosivo ni tóxico, su temperatura de combustión es elevada y posee un estrecho intervalo de inflamabilidad, lo que hace de él un combustible fósil seguro en comparación con otras fuentes de energía. Además, por su densidad de 0,60 kg/m3, inferior a la del aire (1,00 kg/m3), el gas natural tiene tendencia a elevarse y puede, consecuentemente, desaparecer fácilmente del sitio donde se encuentra por cualquier grieta.
El metano es un causante del efecto invernadero más potente que el dióxido de carbono, aunque sus moléculas tienen un tiempo de vida en la atmósfera más corto que el del CO2. De acuerdo con estudios independientes, las perdidas directas de gas natural durante la extracción, trasporte y distribución a nivel mundial, se han estimado en 1% del total del gas transportado.
Es generalmente admitido que el carbono y el hidrógeno contenidos en el gas natural provienen de restos de plantas y de animales que se depositaron en el fondo de lagos y océanos durante millones de años. Después de haber sido cubierto por grandes capas de otros sedimentos, el material orgánico se transformó en petróleo bruto y en gas natural bajo el efecto de la presión ejercida por las capas de sedimentos y el calor emitido por el núcleo terrestre. Posteriormente el petróleo y el gas ascienden a través de la roca porosa, ya que son menos densos que el agua formando entonces los diferentes tipos de "trampas" de petróleo y gas.
El gas natural está presente en todo el mundo, ya sea en yacimientos situados en las profundidades de la superficie terrestre, o en los océanos. Las bolsas de gas pueden formarse encima de los depósitos de petróleo bruto, o estar atrapadas en el seno de las rocas porosas. El gas es llamado "asociado" cuando se encuentra en presencia de petróleo bruto y "no asociado" cuando se encuentra solo.
Si el gas natural se enfría a una temperatura de unos - 161°C y a presión atmosférica normal, se condensa bajo la forma de un líquido llamado gas natural licuado (GNL). Un volumen de este líquido ocupa casi 600 veces menos espacio que el gas natural y es dos veces menos pesado que el agua (aproximadamente un 45%). Puesto que el gas natural licuado ocupa menos espacio, éste se licúa para facilitar su transporte y almacenaje. Se trata de un compuesto inodoro, incoloro y que no es corrosivo ni tóxico. Cuando se evapora se quema solamente en concentraciones inferiores al 15% mezclado con el aire.
El gas natural se caracteriza por la ausencia de cualquier tipo de impurezas y residuos, lo que descarta por ejemplo la emisión de partículas sólidas y hollines. Además permite, en muchos casos, el uso de los gases de combustión de forma directa (cogeneración) o el empleo en motores de combustión interna.
Bajo su forma comercializada el gas natural casi no contiene azufre (inferior a las 10 ppm) con lo cual practicamente no genera dióxidos de azufre (principal causante de la lluvia ácida). Sus emisiones de óxidos de nitrógeno (NOx) son menores a las generadas por el petróleo (por ejemplo dos veces menos respecto al fuel-oil) y el carbón. Asimismo, las emisiones de dióxido de carbono (CO2) son inferiores a la de otros combustibles fósiles (según Eurogas emite entre un 40 y 50% menos que el carbón y un 25 y 30% menos que el petróleo).
Fuentes:
Información
sobre el gas natural. Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio
y Desarrollo
Gas
natural. Ministerio de Industria, Turismo y Comercio