Especiales Tecnociencia  
Julio 2003
Especial riesgos de la exposición solar  
   
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 

 

Normas de protección solar

La sociedad actual ha impuesto la moda del bronceado. Este bronceado connlleva la exposición de nuestra piel a un envejecimiento prematuro, que se demuestra con la aparición de manchas y arrugas y la posibilidad de padecer cáncer de piel. Las radiaciones solares tienen un efecto acumulativo sobre la piel, por lo cual estos problemas no se notan de inmediato, sino con el paso de los años.

A pesar de las campañas de información al público sobre los riesgos del sol, esto no ha llevado a un cambio de actitud en cuanto a la protección solar de la población, debido quizás a que los efectos adversos no se presentan de inmediato.

Sin embargo, el problema es tan importante que es necesario establecer medidas de fotoprotección lo antes posible para evitar los efectos dañinos del sol.

Medidas de protección solar

No exponerse al sol al mediodía astronómico (entre las 11 y las 16 horas) que es cuando los rayos del sol son más dañinos. Es decir, mantenerse al abrigo del sol, en espacios interiores o a la sombra durante las horas de mayor intensidad de la radiación solar, teniendo en cuenta que el estar sentado debajo de la sombrilla no nos protege ya que la arena refleja los rayos solares que de modo indirecto nos alcanzan.

Las primeras exposiciones al sol deben ser progresivas en dosis de 10, 15 y 20 minutos, y preferentemente en movimiento.

Utilizar prendas de vestir adecuadas y llevar gorra para protegerse del sol. Se deben extremar las precauciones en las zonas más sensibles del cuerpo: cara, cuello, calva, orejas, escote y empeine. Se deben protejer los labios con barras fotoprotectoras.

Para proteger la vista hay que utilizar gafas de sol que absorban la radiación ultravioleta, ya que estas producen cataratas que son la primera causa de ceguera en el mundo.

Evitar el bronceado artificial mediante rayos UVA, puesto que con frecuencia estos pueden ocasionar quemaduras, envejecimiento cutáneo prematuro y potencian el riesgo de desarrollar cáncer de piel.

Evitar la exposición al sol durante el embarazo.

Utilizar el protector solar adecuado sobre la piel expuesta al sol, siempre en función del prototipo personal y del índice de protección solar, aplicandolos entre 30 y 60 minutos antes de tomar el sol y repetir la aplicación después de cada baño o cada 2 horas. Son preferibles los protectores físicos y los que poseen resistencia al agua y al roce mecánico. En las primeras exposiciones al sol nunca se debe utilizar un factor de protección menor de 15 en los adultos y de 20 en los niños. Además han de utilizarse fotoprotectores que protejan de las radiaciones UVA y UVB.

Evitar medicamentos o cosméticos que puedan sensibilizar la piel frente a las radiaciones solares, y no utilizar productos que contengan alcohol porque pueden producir manchas oscuras en la piel.

Evitar la posición de decúbito, permaneciendo inmóvil en playas y otros lugares.

Beber abundante cantidad de líquidos para compensar la pérdida de agua debida al sudor, y tras la exposición solar ducharse con agua tibia e hidratar la piel.

Tener en cuenta antes de exponerse al sol cada día el Indice Ultravioleta (UVI) que es una medida que indica los niveles de radiación ultravioleta atmosféricos que provocan eritema (enrojecimiento) en la piel humana

En definitiva, son necesarios urgentemente los programas de protección solar para aumentar el conocimiento de los peligros que para la salud entraña la radiación ultravioleta y conseguir, además, cambios en el estilo de vida, de tal forma que disminuya el número de tumores cutáneos que se producen actualmente.

La efectividad de los programas de educación puede fortalecer las economías nacionales reduciendo la carga económica que para los sistemas sanitarios causan los tratamientos de los tumores cutáneos y las cataratas.