Normas de protección solar
La sociedad actual ha impuesto la moda del bronceado. Este bronceado
connlleva la exposición de nuestra piel a un envejecimiento prematuro,
que se demuestra con la aparición de manchas y arrugas y la posibilidad
de padecer cáncer de piel. Las radiaciones solares tienen un efecto
acumulativo sobre la piel, por lo cual estos problemas no se notan
de inmediato, sino con el paso de los años.
A pesar de las campañas de información al público sobre los riesgos
del sol, esto no ha llevado a un cambio de actitud en cuanto a la
protección solar de la población, debido quizás a que los efectos
adversos no se presentan de inmediato.
Sin embargo, el problema es tan importante que es necesario establecer
medidas de fotoprotección lo antes posible para evitar los efectos
dañinos del sol.
Medidas
de protección solar |
| No exponerse
al sol al mediodía astronómico (entre las 11 y las 16 horas)
que es cuando los rayos del sol son más dañinos. Es decir,
mantenerse al abrigo del sol, en espacios interiores o a
la sombra durante las horas de mayor intensidad de la radiación
solar, teniendo en cuenta que el estar sentado debajo de
la sombrilla no nos protege ya que la arena refleja los
rayos solares que de modo indirecto nos alcanzan. |
| Las primeras
exposiciones al sol deben ser progresivas en dosis de 10,
15 y 20 minutos, y preferentemente en movimiento. |
| Utilizar prendas
de vestir adecuadas y llevar gorra para protegerse del sol.
Se deben extremar las precauciones en las zonas más sensibles
del cuerpo: cara, cuello, calva, orejas, escote y empeine.
Se deben protejer los labios con barras fotoprotectoras. |
| Para proteger
la vista hay que utilizar gafas de sol que absorban la radiación
ultravioleta, ya que estas producen cataratas que son la
primera causa de ceguera en el mundo. |
| Evitar el
bronceado artificial mediante rayos UVA, puesto que con
frecuencia estos pueden ocasionar quemaduras, envejecimiento
cutáneo prematuro y potencian el riesgo de desarrollar cáncer
de piel. |
Evitar la exposición
al sol durante el embarazo. |
Utilizar el
protector solar adecuado sobre la piel expuesta al sol,
siempre en función del prototipo personal y del índice de
protección solar, aplicandolos entre 30 y 60 minutos antes
de tomar el sol y repetir la aplicación después de cada
baño o cada 2 horas. Son preferibles los protectores físicos
y los que poseen resistencia al agua y al roce mecánico.
En las primeras exposiciones al sol nunca se debe utilizar
un factor de protección menor de 15 en los adultos y de
20 en los niños. Además han de utilizarse fotoprotectores
que protejan de las radiaciones UVA y UVB. |
Evitar medicamentos
o cosméticos que puedan sensibilizar la piel frente a las
radiaciones solares, y no utilizar productos que contengan
alcohol porque pueden producir manchas oscuras en la piel. |
Evitar la posición
de decúbito, permaneciendo inmóvil en playas y otros lugares. |
Beber abundante
cantidad de líquidos para compensar la pérdida de agua debida
al sudor, y tras la exposición solar ducharse con agua tibia
e hidratar la piel. |
Tener en cuenta
antes de exponerse al sol cada día el Indice Ultravioleta
(UVI) que es una medida que indica los niveles de radiación
ultravioleta atmosféricos que provocan eritema (enrojecimiento)
en la piel humana |
En definitiva, son necesarios urgentemente los programas de protección
solar para aumentar el conocimiento de los peligros que para la
salud entraña la radiación ultravioleta y conseguir, además, cambios
en el estilo de vida, de tal forma que disminuya el número de tumores
cutáneos que se producen actualmente.
La efectividad de los programas de educación puede fortalecer las
economías nacionales reduciendo la carga económica que para los
sistemas sanitarios causan los tratamientos de los tumores cutáneos
y las cataratas.
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