| Noviembre 2004 | ||

| Introducción | Ampliación de la UE | Estrategias | Indicadores | Deslocalización en el mundo | Tendencias | Inversión extranjera en España |
En el Diccionario de la Real Academia Española el término "deslocalización" no está recogido. A pesar de ello, una primera aproximación a su definición vendría dada por su análisis morfológico:
Así pues, deslocalización sería fijar algo fuera de unos límites determinados. Esto, aplicado al mundo empresarial, podría significar fijar las empresas fuera de los límites de un determinado país, sacar esas empresas de un país concreto.
En un artículo de Marta Muñoz Guarasa publicado en el Boletín Económico de Información Comercial Española, define el término deslocalización empresarial como:
| "el traslado de actividades productivas desde países industrializados a países en desarrollo caracterizados por poseer niveles sensiblemente inferiores a su renta per cápita y, por consiguiente, en el salario medio de la población empleada" |
Es decir, se trataría de que las empresas ubicadas en un país o región se trasladen a otro menos desarrollado, con el objetivo principal de reducir costes laborales, ya que los salarios en el país o región destino, son inferiores a los de origen. Las empresas consiguen así mejorar su competitividad en el mercado, ya que los costes de producción son inferiores y pueden, disminuir el precio de venta de sus productos, o incrementar el margen de beneficio empresarial.
Actualmente, la deslocalización no responde exclusivamente a un ahorro en el coste de la mano de obra, y existen otras múltiples causas que pueden provocar este traslado de la actividad empresarial. En el mismo artículo ya comentado de Marta Muñoz Guarasa se ofrece una definición más amplia de este concepto:
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"se considera
deslocalización de la inversión
directa extranjera a aquel proceso por
el cual una empresa de capital foráneo
situada en un país toma la decisión
de abandonar su actividad parcial o totalmente
para situarla en otro país, cualquiera
que sea la causa que la determine".
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Tal y como se señala en los documentos de la UNCTAD consultados, la deslocalización (offshoring) localiza la producción en otro país. Ésta puede darse de dos formas básicamente:
| Deslocalización |
Internalizada |
la producción está en manos de una empresa filial de otro país; se trata de una "deslocalización intreaempresarial" que también se denomina cautiva. Así, pues, se crearían filiales de la empresa propia en el extranjero. |
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Externalizada |
la producción se subcontrata a otra empresa extranjera; se denomina "deslocalización subcontratada". Es decir, se trata de la subcontratación (outsourcing) de un servicio a otra empresa o proveedor. |
En el "Informe sobre las inversiones en el mundo 2004: El giro hacia los servicios" de la UNCTAD se señala que las últimas tendencias en deslocalización se están centrando en el sector servicios. Se puede ampliar información sobre este aspecto en el apartado deslocalización en los servicios.
La deslocalización puede dar lugar a dos situaciones básicamente:
En los dos casos, los efectos son muy similares, siendo su principal diferencia la dimensión de los mismos. Una inversión nueva en un país determinado, implica una desinversión en el país de origen. Por esto, los efectos sobre el país de origen son opuestos a los del país destino. El principal problema social derivado de la deslocalización en el país de origen es el desempleo generado al cerrar las plantas, o al reducir la producción de las mismas.
Según Blanca Sánchez Robles (Universidad de Cantabria) la decisión de una empresa de localizar sus plantas productivas en un destino concreto en función de varios factores. Los principales son:
Así, en función del peso que cada empresa dé a cada factor, valorará más el ahorro de costes (mano de obra e impuestos), seguridad, etc. A estos elementos hay que añadir:
Estos dos últimos elementos han determinado que la inversión directa extranjera se desvíe hacia países de Asia y de Latinoamérica antes que hacia África, donde ni las infraestructuras, ni la cualificación, ni la estabilidad política hacían viable la inversión en la mayor parte de los países. Por este mismo motivo, con la ampliación de la Unión Europea, los países de la Europa del Este salen muy beneficiados, ya que tienen ventaja competitiva en prácticamente todos los puntos señalados (cualificación de la población, infraestructuras, comunicaciones, estabilidad política e institucional, etc.). Este punto lo trataremos de forma más amplia en el siguiente apartado de este especial: Ampliación de la Unión Europea y en el apartado La deslocalización en el mundo.
En el artículo reseñado de Marta Muñoz Guarasa se señalan tres indicadores para medir la presencia de capital extranjero en un país:
El indicador más utilizado de estos tres es el de la Inversión Extranjera Directa (IED). Tal y como señala Raquel Díaz Vázquez, la IED está definida en la Ley de inversiones extranjeras en España (RD 671/1992, de 2 de Julio). La principal característica está en: "la capacidad de adquisición del control de una actividad empresarial o activo real por parte de un inversor o entidad de origen nacional diferente a la del activo adquirido". Este concepto de inversión, recoge, pues, las operaciones, entre otras, de constitución, adquisición y ampliación de sociedades, así como préstamos a largo plazo. El criterio para establecer si es o no IED está en "la no posesión de la nacionalidad española por parte del inversor". Así, generalizando este concepto, se podría considerar IED aquella inversión en un país que cumpla la condición de que el inversor no tenga la nacionalidad de dicho país.
Según Blanca Sánchez Robles, para evitar la salida masiva de empresas de un país, se deben dar una serie de cambios, como son:
Estas ideas son también defendidas por otros autores como Pedro Schwartz, que indica que la deslocalización es sólo un efecto de la competitividad del mercado, donde las empresas, para ser competitivas, buscan las mejores condiciones para decidir al instalación de sus plantas productivas.
Fuentes: