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Enero 2006

Especial cocaína

Definición de los desastres

La Organización Mundical de la Salud (OMS) define un desastre como cualquier situación de salud pública que pone en peligro la vida o la salud de una cantidad significativa de personas y exige acción inmediata.

Los desastres son acontecimientos que ocurren cuando un número significativo de personas se encuentran expuestas a acontecimientos extremos a los cuales son vulnerables, teniendo como resultado lesiones y pérdida de vidas, así como daño de las propiedades y del sustento.

Un Comité de Expertos de las Naciones Unidas define los desastres como disrupciones (rupturas) del sistema ecológico humano que exceden la capacidad de respuesta de la comunidad afectada para abordar los efectos y funcionar con normalidad.

Una definición pragmática es la siguiente: Un desastre es el resultado de una ruptura ecológica importante de la relación entre los humanos y su medio ambiente, un evento serio y súbito (o lento, como una sequía) de tal magnitud que la comunidad golpeada necesita esfuerzos extraordinarios para hacerle frente, a menudo con ayuda externa o apoyo internacional.
Desde la perspectiva de la salud pública, los desastres se definen por su efecto sobre las personas; de otra forma, los desastres serían simplemente fenómenos geológicos o meteorológicos interesantes. Lo que para una comunidad puede ser un desastre, no lo es necesariamente para otra comunidad diferente.

Una emergencia es una situación o estado caracterizado por una reducción marcada y clara en las capacidades de la gente para sufrir las condiciones de vida normales, con resultado de daño o riesgo para la salud, vida y sustento. Los desastres normalmente causan situaciones de emergencia, directa e indirectamente.

Las situaciones de emergencia son a menudo descritas en términos de salud pública con la tasa de mortalidad neta, siendo ésta ampliamente aceptada como una medida global de su severidad.

Los desastres, que comúnmente conducen a situaciones de emergencia, ocurren en diversas situaciones en todas las partes del mundo, tanto en regiones urbanas densamente pobladas como en zonas rurales escasamente pobladas, y tanto en situaciones en las que están implicados peligros naturales como en los generados por el hombre.

Ahora sabemos que la mayoría de los desastres pueden preverse y/o prevenirse y que su impacto sobre la salud pública no siempre es inmediato, sino que los efectos a medio y largo plazo son, muchas veces, mayores que los producidos durante la fase aguda. Esto ocurre especialmente en las actualmente llamadas emergencias complejas.

El término de emergencias complejas es usado para describir situaciones de sustentos interrumpidos y amenazas para la vida producidas por guerras, disturbios políticos y movimientos a gran escala de personas, en las cuales cualquier respuesta de emergencia debe ser llevada a cabo en un difícil medio político y de seguridad. Es un desastre multicausal, con afectación multisectorial y de gran complejidad.

Independientemente de la definición utilizada, el hecho definitorio de un desastre es que excede la capacidad de adaptación habitual de la comunidad afectada, en términos de respuesta para absorber el efecto producido usando sus propios medios. Por ello, lo que podría constituir un desastre para una comunidad puede no serlo necesariamente para otra de contexto y recursos diferentes.

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