Como síndrome de abstinencia nos referimos al conjunto de signos y síntomas, tanto físicos como psíquicos, que aparecen al descender o abandonar de forma brusca el consumo de una droga.
El síndrome de abstinencia implica una respuesta fisiológica y psicológica a la supresión de la sustancia adictiva que un individuo ha venido consumiendo en forma de abuso y durante un periodo continuado en el que aparecen los síntomas antagónicos, la llamada imagen en espejo, a los que se producían con el consumo. Al mismo tiempo es conocido que el síndrome de abstinencia conlleva una conducta de búsqueda de la sustancia. Al reanudar el consumo el síndrome de abstinencia remite hasta desaparecer.
En el caso del trastorno por abuso y la dependencia de cocaína los acontecimientos que suceden a la supresión de la droga no siguen el patrón clásico de la abstinencia de drogas depresoras, sino que muestran una característica definitoria: el cocainómano, durante gran parte del síndrome, no presenta esa conducta de búsqueda de la droga. Además, el consumo de cocaína en plena abstinencia no elimina la sintomatología de la deprivación.
La descripción definitiva del cuadro de abstinencia en un sujeto adicto a cocaína sin otras patologías psiquiátricas asociadas la realizan Gawin y Kleber (1986) tras estudiar una serie de 30 pacientes que, durante un breve periodo de tiempo, habían consumido cantidades abusivas de cocaína. Este tipo de consumo es denominado por los autores binge y tendría su equivalencia en el concepto español de borrachera o atracón de cocaína. El cuadro sintomático tiene un proceso secuencial que se desarrolla en tres fases que arrancan en el mismo momento en que se interrumpe el periodo de atracón, ya sea por agotamiento del consumidor o cuando la droga ya no está disponible.
Dura de 9 horas a 5 días.
Rápida aparición de los síntomas
de abstinencia dando comienzo a la fase de bajada o crash.
Se divide a su vez en tres subfases, diferenciadas
fundamentalmente por la diferente intensidad del "craving"
en cada una de ellas.
Dura de 1 a 10 semanas.
Duración indefinida.
Durante la primera fase temprana de abstinencia predomina la depresión y el deseo de consumo en el que el adicto trata de eliminar ambos síntomas consumiendo más cantidad de cocaína, pero lo único que consigue es incrementar la disforia, provocar ansiedad y sufrir trastornos paranoides. En cambio, durante las fases media y tardía, el deseo de cocaína desciende hasta ser prácticamente inexistente, predominando el abatimiento general. Si se superan las primeras horas de abstinencia, el riesgo de recaída durante esta primera fase es bajo y la duración del crash hasta la recuperación va a depender de la dieta, el descanso y del tiempo necesario para un restablecimiento del nivel normal de catecolaminas.
La segunda fase de abstinencia consta de un síndrome fluctuante con síntomas opuestos a los que provocaba el consumo de cocaína. Se va normalizando el estado de ánimo pasando progresivamente a sentir un intenso deseo de consumir, sin necesidad de estímulos externos elicitadores. Presenta características de compulsividad y se ha dado en llamar craving. Éste es el responsable de la mayor parte de recaídas en esta fase.
Si no se ha producido ningún consumo durante las fases de crash y abstinencia el adicto pasa a la tercera fase o de extinción, que puede durar desde meses a años, en la que se recupera el estado de ánimo normal y el deseo de cocaína es muy fluctuante, desencadenado por estímulos particulares para cada persona, sobre todo en relación al abuso de otras drogas, preferentemente alcohol.