Según el Informe anual 2004: el problema de la drogodependencia en la Unión Europea y en Noruega entre un 0,5% y un 6% de la población adulta admite haber consumido cocaína al menos una vez y España y el Reino Unido se encuentran en los primeros puestos de esta clasificación. Menos del 1% de la población adulta afirma, en general, haberla consumido recientemente (últimos 12 meses), aunque las tasas de prevalencia reciente en España y el Reino Unido superan el 2%. Estas cifras son claramente inferiores a las cifras correspondientes al cannabis, aunque los niveles de consumo entre los adultos jóvenes pueden ser considerablemente superiores a la media.
La prevalencia en algún momento de la vida dentro de este grupo (1534 años) varía entre el 1% y el 10%. En general, las tasas de prevalencia reciente representan aproximadamente la mitad de las del consumo en algún momento de la vida, y el porcentaje en España y el Reino Unido es superior al 4%.
Entre la población en general, se abandona el consumo de cocaína tras un período de experimentación durante los primeros años de la etapa adulta o bien es ocasional, teniendo lugar principalmente los fines de semana y en entornos recreativos (bares y discotecas).
Varias encuestas han detectado grupos concretos cuyo consumo de cocaína es superior al de la población en general. Por ejemplo, encuestas recientes de cinco países (Dinamarca, Alemania, España, los Países Bajos y el Reino Unido) han demostrado que, entre un 5% y un 13% de chicos de entre 15 y 24 años han tenido alguna experiencia con la cocaína en algún momento de su vida, mientras que las tasas de consumo reciente en España y el Reino Unido pueden llegar hasta el 57%. Es probable que en las zonas urbanas los niveles de consumo sean sustancialmente superiores. Asimismo, según varias encuestas (no representativas) realizadas entre asistentes a clubes nocturnos, las tasas de prevalencia del consumo de cocaína en algún momento de la vida se sitúan entre el 40% y el 60% (OEDT, 2001).
A modo de comparación con el resto del mundo, en la Encuesta nacional sobre el consumo de drogas en las familias (National Household Survey on Drugs) realizada en los Estados Unidos en 2002, el 14,4% de los adultos (doce años en adelante) afirmó haber tenido alguna experiencia con la cocaína en algún momento de su vida, lo que supone un porcentaje superior al de cualquier país europeo. El 2,5% confirmó haber consumido cocaína recientemente (últimos 12 meses), un porcentaje de nuevo superior al del resto de países europeos, con la excepción de España (2,6%). Entre los chicos de 18 a 25 años, la prevalencia de consumo de cocaína en algún momento de la vida se situó en 2002, en los Estados Unidos, en el 18,1% y la prevalencia de consumo reciente en el 8,4%.
En España los datos muestran un aumento reciente de la prevalencia del consumo de cocaína en algún momento de la vida entre estudiantes de 15 y 16 años, que ha pasado del 4,1% en 2000 al 5,9% en 2002.
En todo el territorio de la UE están aumentando los tratamientos relacionados con el consumo de cocaína y en algunos países este incremento es particularmente pronunciado. La cocaína es la segunda droga más mencionada en los informes relativos a los tratamientos por consumo de drogas en los Países Bajos y en España (35% y 26% de todas las demandas, respectivamente). En Europa, la mayoría de la demandas de tratamiento parece estar relacionada con el consumo de cocaína en polvo (generalmente, hidrocloruro de cocaína).
En general, los preparados de cocaína fumable están particularmente asociados con pautas de consumo problemáticas. El consumo de crack se plantea como un problema emergente o creciente en ciudades o regiones específicas de Alemania, Grecia, España, Francia, Irlanda, los Países Bajos, Austria y el Reino Unido.
En general, el consumo de cocaína con fines recreativos entre los jóvenes es reducido y el consumo continuado es muy poco común. Los informes de varios países (Alemania, España, los Países Bajos, Austria y el Reino Unido) sugieren que, incluso entre los consumidores con problemas de drogas que reciben tratamiento y utilizan servicios de bajo umbral, las pautas de consumo de cocaína y de crack varían considerablemente entre unos y otros y en cuanto al período de consumo. No obstante, los datos sobre la frecuencia del consumo de cocaína y crack y sobre las cantidades consumidas son muy limitados. Los estudios relativos a las salas de consumo muestran que el consumo de cocaína para fumar es particularmente elevado entre las trabajadoras sexuales que recurren a estos servicios.
Es necesario ofrecer más información y de mejor calidad sobre las vías de administración de la cocaína, con el fin de comprender mejor los riesgos para la salud y los indicadores de consumo. El hidrocloruro de cocaína (cocaína en polvo) se suele consumir por vía nasal y, en menor medida, por vía parenteral, mientras que el crack se fuma en pipas calentadas y la cocaína en forma de base libre se "aspira" inhalando los vapores que se producen al calentar la droga, normalmente en papel de aluminio al que se aplica una llama. También existen datos sobre cocaína fumada en cigarrillos o porros.
Sin embargo, según trabajadores sociales británicos encargados de drogodependientes, cuando se combina con el consumo de heroína, en ocasiones el crack puede inyectarse. El "crack", al igual que la heroína marrón, es insoluble y debe mezclarse con un ácido antes de convertirse en su forma activa a modo de sal soluble.
La frecuencia de fumar como vía habitual de administración de cocaína, en forma de crack o de cocaína de base libre (distintos preparados que pueden considerarse equivalentes desde el punto de vista farmacológico) decayó en 2002 en comparación con 2000.
Las muertes debidas a una intoxicación por cocaína, anfetaminas o éxtasis, ante la falta de pruebas científicas del consumo de opiáceos, parecen poco frecuentes en Europa.
No obstante, las estadísticas actuales no ofrecen una visión adecuada de las muertes relacionadas con la cocaína, y la información facilitada no se trata de la misma forma. En algunos países, un alto porcentaje de muertes relacionadas con las drogas se debe al consumo de cocaína en combinación con opiáceos (Portugal 22%, España 46%). Es probable que esta cifra sea igual de elevada en otros países, pero los sistemas de notificación por norma general atribuyen las muertes únicamente al consumo de opiáceos cuando se encuentran restos de estas sustancias. En el Reino Unido, el número de "referencias" a la cocaína en los certificados de defunción aumentó ocho veces durante el período 19932001. En los Países Bajos, el número de fallecimientos atribuidos a la cocaína pasó de dos en 1994 a 26 en 2001. El porcentaje de muertes relacionadas con el consumo de drogas que puede atribuirse únicamente a la cocaína, sin la implicación de opiáceos, varía entre el 1% y el 10%, aunque las cifras absolutas son reducidas.
La cocaína puede contribuir de forma importante al número de muertes causadas por problemas cardiovasculares (arritmias, infartos de miocardio, hemorragias cerebrales), particularmente en consumidores con predisposición a sufrir estas complicaciones (por ejemplo, aneurisma cerebral). Muchos de estos casos podrían pasar inadvertidos, debido a la falta de concienciación y/o a las diferencias en las circunstancias sociales de las víctimas con respecto a las de los consumidores de opiáceos.
Un ejemplo de los peligros potenciales asociados al consumo de cocaína lo encontramos en España, donde, durante el período 19992001, la cocaína aparecía mencionada en el 4449% de las urgencias hospitalarias provocadas por intoxicaciones agudas relacionadas con el consumo de drogas; en un alto porcentaje de estos casos la cocaína había sido fumada o inyectada. En Barcelona, la recopilación de datos en las unidades de urgencias de los principales hospitales de la ciudad a lo largo de todo el año durante un período de tiempo más largo ofrece una visión exhaustiva de los ingresos hospitalarios debidos a reacciones a las drogas
Además de los problemas de salud directamente relacionados con la cocaína, hay una preocupación creciente porque algunos de los agentes de corte utilizados puedan en sí mismos suponer un riesgo adicional para la salud. Por ejemplo, la fenacetina es el adulterante habitual en las muestras de cocaína en polvo incautada. Esta sustancia está relacionada con trastornos renales, hepáticos y sanguíneos, e incluso con casos de cáncer.
Los consumidores con problemas con la cocaína suelen recibir tratamiento en centros no específicos, es decir, que son tratados junto con los consumidores de otros tipos de drogas ilegales (o legales). Las opciones de tratamiento se limitan generalmente a intervenciones de carácter no farmacológico que pretenden modificar el comportamiento adictivo, independientemente de las drogas concretas consumidas. Entre estas intervenciones se incluyen algunas de baja intensidad como el asesoramiento, los ingresos hospitalarios y otras de alta intensidad como el tratamiento hospitalario a largo plazo. También se ofrecen tratamientos alternativos como la acupuntura.
En lo que respecta a los tratamientos con asistencia médica, no existe ninguno concreto para el consumo de cocaína. Los consumidores de cocaína sólo cuentan con una selección limitada de tratamientos farmacológicos, que han dado pocos resultados o ninguno. Dos ensayos sistemáticos demostraron que no existen pruebas científicas que justifiquen el uso clínico del anticonvulsionante carbamazepina o de antidepresivos en el tratamiento de la dependencia a la cocaína.
La limitada variedad de tratamientos diseñados específicamente para los consumidores con problemas con la cocaína aumentará gracias a diversas iniciativas orientadas hacia este grupo de pacientes. En los Países Bajos se ha lanzado recientemente una página web dirigida a los consumidores de cocaína, y en la primavera de 2003 se ampliaron en el Reino Unido los servicios disponibles mediante el establecimiento de nuevas agencias, además de servicios de asesoramiento y programas de formación más perfeccionados. En Austria, se está trabajando para adaptar los servicios de tratamiento a las necesidades de los consumidores de cocaína.
Las observaciones realizadas en las instalaciones para el consumo de drogas bajo supervisión han demostrado que las emergencias relacionadas con el consumo de cocaína se caracterizan por alteraciones extremas y paranoias frecuentes, a las que el personal no sabe cómo dar respuesta (OEDT, 2004). El aumento del tráfico de crack se ha asociado a un mayor nivel de agresión entre consumidores y traficantes.
No está claro hasta qué punto los problemas son la consecuencia directa del consumo de las formas fumables de cocaína como tales o están relacionados con la frecuencia y la cantidad de su consumo o con problemas sociales, psicológicos y de drogodependencia que ya existían con anterioridad. A fin de atajar esta situación se buscan soluciones, como la elaboración de material informativo específico para estos casos sobre los riesgos y el consumo seguro, la apertura de salas de consumo bajo supervisión, de "salas de recuperación" y "refugios diurnos", donde los consumidores pueden relajarse y calmarse, así como la disponibilidad de tratamientos ambulatorios
Se han levantado voces de preocupación por el riesgo potencial que puede suponer el hecho de exponer a los consumidores jóvenes que acuden a centros de tratamiento por problemas relacionados con el cannabis a los comportamientos y problemas de los consumidores de cocaína.
En cuanto a la producción y tráfico, Colombia es, con diferencia, el principal proveedor de coca ilegal del mundo, seguido de Perú y Bolivia. Se calcula que la producción mundial de cocaína en 2002 alcanzó las 800 toneladas métricas, a la que Colombia contribuyó con el 72%, Perú con el 20% y Bolivia con el 8%.
La mayor parte de la cocaína incautada en Europa procede directamente de Sudamérica (especialmente de Colombia) o se introduce a través de América Central o del Caribe. No obstante, en 2002, parte de la cocaína introducida en Europa pasó por Brasil (y de ahí a Portugal) o los Estados Unidos (y desde allí a Italia). Los principales puntos de entrada en la UE son España, Portugal y los Países Bajos, y en menor medida Francia y el Reino Unido.
Según la Comisión de Estupefacientes (CDE, 2004), la cocaína es la tercera droga con la que más se trafica en el mundo, después de la hierba y la resina de cannabis. Desde el punto de vista del volumen incautado, el tráfico de cocaína en 2002 siguió concentrado en América y Europa y esta última representa el 13,5% del total de cocaína incautada en el mundo (CDE, 2004). En Europa, la mayoría de las incautaciones se realiza en los países occidentales. Entre 1997 y 2002, España fue el país de la UE con el mayor nivel de incautaciones de cocaína. En 2001 y 2002, las incautaciones españolas representaron más de la mitad del total del número de incautaciones y de cantidades aprehendidas en la UE.
En el período comprendido entre 1997 y 2002, las incautaciones de cocaína aumentaron en todos los países, excepto en Alemania e Italia. Tomando como base las tendencias por países sobre los que se dispone de datos, parece probable que se confirme el incremento de las incautaciones de cocaína en la Unión Europea en 2002.
En el mismo período de cinco años, las cantidades de cocaína incautadas fluctuaron, pero siempre con una tendencia al alza. Tras un volumen récord de incautaciones de cocaína registrado en 2001, las cantidades de esta sustancia aprehendidas en la UE descendieron sustancialmente en 2002, principalmente debido a la reducción del volumen de incautaciones en España (y Portugal) en comparación con 2001, aunque algunos países (Alemania, Francia, Italia y Noruega) registraron importantes aumentos en las cantidades de cocaína incautadas. El descenso de las cantidades de cocaína incautadas en 2002 en España, los Países Bajos y Portugal, junto con el aumento registrado en Francia, Alemania e Italia, podría ser indicativo de un cambio en la importancia relativa de los puntos de entrada tradicionalmente utilizados por los traficantes de cocaína destinada a Europa (CDE, 2004).
Aunque algunos países de la UE han informado de incautaciones de crack, en ocasiones éstas no pueden distinguirse de las de cocaína. Así pues, las tendencias relativas a las incautaciones de cocaína podrían incluir asimismo las de crack.
En los documentos "Estrategia Nacional sobre Drogas 2000-2008. Evaluación 2003", y "Situación Actual de los consumos de drogas y los problemas asociados", se presentan con detalle los resultados de la Evaluación de la Estrategia en el primer período de su aplicación y un análisis del estado de situación de los consumos de drogas en España.
La evolución de los consumos en los últimos años, y los efectos sobre la salud de las personas son especialmente preocupantes. A este respecto, cabe destacar:
Según los datos de la Encuesta Domiciliaria sobre abuso de Drogas en España, entre los años 1999 y 2003 ha aumentado en mayor o menor medida la proporción de personas que consume tabaco, alcohol, hipnosedantes sin receta médica, cocaína y cannabis. Se mantienen en proporciones similares a las de 1999 los consumos de éxtasis, anfetaminas, alucinógenos e inhalables volátiles, mientras que continúa descendiendo el número de personas consumidoras de heroína, sobre todo el de los que la consumen por vía inyectada.
La prevalencia de consumo en los últimos 12 meses entre la población de 15-64 años pasó de 1,6% en 1999 a 2,7% en 2003 (cerca de 800.000 personas), y entre personas estudiantes de 14-18 años de 4,5% en 1998 a 7,2% en 2004.
Las estimaciones de la prevalencia del consumo problemático de drogas muestran un aumento de las personas con dependencia a la cocaína que podrían llegar desde las 60.000 que lo hacían en 1999 hasta cerca de 140.000 en 2002.
El número de personas tratadas por primera vez en la vida se ha incrementado desde 6.125 en que iniciaron tratamiento en 1999 hasta los 7.438 que lo hicieron en 2002. Por su parte, la proporción de urgencias hospitalarias por reacción aguda a drogas en que se menciona cocaína pasó de 48,7% en 1999 a 49% en 2002. La proporción de muertes DRD (directamente relacionadas con las drogas) en que se detecta cocaína y no opioides ha pasado de 1,2% en 1983-1989 a 11,3% en 2002, siendo la responsable directa en 50 casos.
La percepción de la accesibilidad a las drogas ha aumentado: en cuanto a la cocaína, hemos pasado de un 37,9% en 1998 a un 46,7% en 2004.
Según el Estudio de Observación del Futuro, que evalúa el alcance del uso de drogas y las percepciones relacionadas entre los estudiantes del 8º, 10º y 12º grado en los Estados Unidos, entre el 2003 y el 2004, hubo un solo cambio estadísticamente significativo con relación al uso de cocaína. El uso en los últimos 30 días de la cocaína en polvo entre los estudiantes del 10º grado aumentó de 1.1% en el 2003 al 1.5% en el 2004.
El uso anual de cocaína en general aumentó en cada uno de estos tres grados desde principios de la década de los noventa hasta 1998 ó 1999, y desde entonces se ha mantenido estable o incluso ha disminuido un poco. Entre los estudiantes del 12º grado, la tasa aumentó del 3.1% en 1992 al 6.2% en 1999, y disminuyó de manera importante al 5.0% en el 2000, manteniéndose estable en un 4.8% hasta el 2003. Entre los estudiantes del 10º grado, la tasa aumentó del 1.9% en 1992 al 4.9% en 1999. En el 2004, el 3.7% de los estudiantes del 10º grado informaron haber usado cocaína en el año anterior, una disminución importante comparada con el tope alcanzado en 1999, a pesar de que los cambios de un año a otro no fueron significativos. Entre los estudiantes del 8º grado, en 1991 el 1.1% informó haber usado cocaína en el año anterior a la encuesta, cifra que aumentó al 3.0% en 1996, manteniéndose relativamente estable en esa tasa por varios años hasta el 2004 cuando bajó al 2.0%, una disminución significativa en comparación con el tope alcanzado en 1996.
| Tabla 2. Uso de cualquier forma de cocaína por estudiantes, 2004: Estudio de Observación del Futuro | |||
|---|---|---|---|
| Estudiantes del 8º grado |
Estudiantes del 10º grado |
Estudiantes del 12º grado |
|
| En la vida | 3.4% | 5.4% | 8.1% |
| Anual | 2.0% | 3.7% | 5.3% |
| 30 días | 2.9% | 1.7% | 2.3% |
| Tabla 3. Uso de cocaína crack por estudiantes, 2003: Estudio de Observación del Futuro | |||
|---|---|---|---|
| Estudiantes del 8º grado |
Estudiantes del 10º grado |
Estudiantes del 12º grado |
|
| En la vida | 2.4% | 2.6% | 3.9% |
| Anual | 1.3% | 1.7% | 2.3% |
| 30 días | 0.6% | 0.8% | 1.0% |
Nota: En la "vida" se refiere al uso de la droga por lo menos una vez en la vida del participante. "Anual" se refiere a que el participante usó la droga por lo menos una vez en el año anterior al que respondió a la encuesta. "30 días" se refiere a que el participante usó la droga por lo menos una vez en el mes anterior al que respondió a la encuesta.
Las tasas de mención de la cocaína como razón para acudir a las salas de emergencia aumentaron de manera significativa entre el 2001 y el 2002 en Baltimore, encontrándose las más altas en Chicago, Filadelfia, Atlanta, Baltimore, Miami, Newark, Detroit y Nueva York.
De acuerdo con una fuente de datos federales, en el 2001 las menciones de muertes relacionadas con la cocaína fueron particularmente altas en Chicago, Baltimore, Dallas, Newark, San Antonio, Atlanta, Boston, Denver, San Francisco y Nueva York. Los datos de los informes de los médicos forenses locales señalaron a Detroit, Filadelfia, Miami, y Phoenix como los lugares con las tasas más altas de muertes relacionadas con la cocaína en el período del 2000 al 2002.
Las admisiones a tratamientos por uso primario de cocaína en el 2003 fueron altas en Atlanta, Miami, Nueva Orleáns, St. Louis, Washington, DC, Filadelfia, Texas, Detroit, e Illinois. En el 2003, casi la mitad de los detenidos del sexo masculino en Atlanta, Nueva Orleáns y Chicago tuvieron resultados positivos en las pruebas para el uso de cocaína.
En la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud en el 2003, 34.9 millones de americanos mayores de 12 años informaron haber usado cocaína alguna vez en la vida y de éstos, 7.9 millones informaron haber usado crack. Alrededor de 5.9 millones informaron uso anual de cocaína y de éstos, 1.4 millones informaron haber usado crack. Alrededor de 2.3 millones informaron haber usado cocaína en los últimos 30 días, y de éstos, 604.000 informaron haber usado crack.
El porcentaje de jóvenes entre 12 y 17 años que dijeron haber usado cocaína alguna vez en la vida fue del 2.6% en el 2003. Entre los adultos jóvenes de 18 a 25 años, la tasa fue del 15%, es decir, no hubo una diferencia significativa con respecto al año anterior. Sin embargo, en el caso de cocaína crack, hubo una disminución estadísticamente significativa en la tasa de uso en la vida entre los jóvenes de 12 a 17 años de edad.
En la Encuesta Nacional sobre el Uso de Drogas y la Salud en el 2004, aproximadamente 34.2 millones de americanos mayores de 12 años han consumido cocaina alguna vez en la vida, representando el 14.2% de la población de los mayores de 12 años. Aproximadamente 5.7 millones (2.4%) han consumido cocaína el último año y 2 millones (0.8%) han consumido cocaína en el último mes.
En el World Drug Report 2005 se indica que la cocaína es en las Américas un gran problema. Más de 900.000 personas fueron tratadas en 2003 por dependencia a la cocaína, de las que más del 90% provenían de las Américas. En Sudamérica, cerca del 60% de la demanda de tratamiento se deben a la cocaína y en Norteamérica la cifra es cercana al 40%. Alrededor del 7% de los consumidores de cocaína están actualmente en tratamiento y 5 de cada 10.000 personas que consumen cocaína morirán como resultado de éste cada año. En términos de creación de dependencia y causante de muerte, la cocaína ocupa el segundo lugar en el ranking después de la heroína en cuanto a su peligrosidad.
Según este informe existen 14 millones de consumidores de cocaína a nivel mundial, de los que las 2/3 partes residen en América. EEUU continúa siendo el mayor mercado de cocaína del mundo, aunque alrededor de 1/4 del total de consumidores se encuentran en Europa, especialmente en España y el Reino Unido, pero también en Holanda, Bélgica, Irlanda, Italia y Suiza. Del total de la población entre 15 y 64 años, únicamente el 0.3% consume cocaína, pero la cifra es más alta en Norteamérica (2.3%), Europa Central y del Este (1%), Oceanía (0.9%) y Sudamérica (0.8%).
Globalmente, el consumo de cocaína parece haberse estabilizado después de años de fuerte incremento. La opinión de los expertos de los estados miembro sugiere que su consumo se ha estabilizado en Norteamérica, así como en Oceanía, la mayoría de Asia y la mayoría de Europa del Este. Pero se informó de un aumento en Sudamérica, Europa Central y del Este, el Sudeste Europeo y en un número de países del Sudeste Asiático.
Clave en las tendencias del consumo global de cocaína es la situación en los Estados Unidos, donde el consumo entre la población general es el 50% más bajo y el consumo entre los estudiantes de educación secundaria es ahora cerca del 60% más bajo, que en la mitad de los años 90. En el 2003 el consumo de cocaína permaneció estable en Estados Unidos. En contraste, los informes para Europa, para ambos tipos de población, muestran una tendencia a la subida del consumo de cocaína con respecto a los últimos años. Esta tendencia al aumento, estuvo limitada a la Europa del Oeste en años recientes, mientras que el consumo de cocaína permaneció estable en Europa del Este y Central.
| Tabla 4. Prevalencia anual del consumo de cocaina, 2003/04 o último año disponible | ||
|---|---|---|
| Número de usuarios | en % de la población 15-64 años | |
| EUROPA | 3.421.000 | 0.6 |
| Europa Central y Occidental | 3.224.000 | 1.0 |
| Sudeste de Europa | 70.000 | 0.1 |
| Europa del Este | 127.000 | 0.1 |
| AMÉRICA | 8.930.000 | 1.6 |
| Norteamérica | 6.548.000 | 2.3 |
| Sudamérica | 2.382.000 | 0.8 |
| ASIA | 246.000 | 0.01 |
| OCEANÍA | 183.000 | 0.9 |
| ÁFRICA | 946.000 | 0.2 |
| GLOBAL | 13.726.000 | 0.3 |
| Abuso de cocaína por encima de la media global |
|---|
| Abuso de cocaína alrededor de la media global |
| Abuso de cocaína por debajo de la media global |
Fuentes: UNODC, Annual Reports Questionnaire data, various Govt. reports, reports of regional bodies, UNODC estimates.